guía del docente

actividades del alumno

recursos de estudio


 
 


Campos de Francia (ensayo)

Dra. Pnina Rosenberg
Curadora de arte, Beit Lohamei Haghetaot






Introducción


Después de su derrota en la Segunda Guerra Mundial, Francia fue dividida por la Línea de demarcación en Zona Ocupada y Zona No Ocupada. Sin embargo, los campos de tránsito y los campos de concentración, erigidos para diversos grupos de población (judíos, alemanes, austríacos, rusos, franceses, etc.) eran comunes a ambas zonas. Todos ellos eran designados como "indeseables" por el régimen nazi de ocupación y por Vichy.

Durante la década de los años '20, frente a cierta escasez de mano de obra, la política francesa se había inclinado por alentar la inmigración. Sin embargo, debido a la crisis económica de la década siguiente, los inmigrantes comenzaron a ser vistos como un peligro, tanto desde el punto de vista ecónomico como cultural. Se aprobaron leyes inmigratorias más severas en 1938, al igual que leyes que aumentaban el control sobre los extranjeros residentes en Francia y permitían que las autoridades fronterizas los deportaran. Cuando los inmigrantes ilegales no podían regresar a sus países de origen, como ocurría con los refugiados procedentes de Alemania nazi, la nueva legislación permitió que el Ministerio del Interior los internara. En la confusión causada por la guerra, se hicieron más estrictas las leyes concernientes a los extranjeros y, para poder "purificar" al estado de "indeseables,", se decidió detenerlos bajo vigilancia. Éste fue el origen de toda la red de los diversos tipos de campos.

Los primeros campos franceses se establecieron en el sur del país durante los últimos días de la Tercera República, en febrero de 1939. Su objetivo era el de detener a los refugiados de la Guerra Civil española y a los combatientes de la "Brigada Internacional" que huían de España y buscaban refugio en la tierra de los derechos del hombre, una república hermana. El flujo de refugiados que inundó a Francia a comienzos de 1939 le dio al gobierno la oportunidad de hacer aplicar las leyes recientemente aprobadas para el control y la opresión de los extranjeros. Los refugiados procedentes de España fueron enviados a campos erigidos de prisa por el ejército en el sur de Francia: Rieucros, Le Vernet, Saint Cyprien y Gurs. Los principios que rigieron para la internación de prisioneros en los diversos campos determinaron el método que sería utilizado de ahí en adelante. Cada campo debía hacerse cargo de un grupo en particular y aislarlo del resto de la población. Los campos, rodeados de alambradas de púas, se caracterizaban por el exceso de población, las pésimas condiciones sanitarias y la carencia de elementos básicos.

Cuando Francia entró en guerra, en septiembre de 1939, se creó una nueva categoría de prisioneros: los "extranjeros enemigos." Todos los hombres nacidos en Alemania o Austria, entre los 17 y 50 años, debían presentarse a un centro de selección, de donde eran enviados a los campos del sur de Francia. A medida que avanzaba la guerra, desde la invasión germana de mayo de 1940 al acuerdo de cese del fuego de junio de ese mismo año, se iba ampliando el cerco y pasó a incluir a hombres y mujeres de 17 a 65 años. También internaron en los campos a los refugiados e inmigrantes procedentes de Bélgica depués de que Alemania invadiera ese país.

Los inmigrantes y refugidos procedentes de España, Alemania y Austria eran internados en los campos del sur de Francia, junto con otros compatriotas. Este grupo incluía artistas e intelectuales de izquerda que habían huido durante la llegada de Hitler al poder y que consideraban a Francia como su segundo hogar, o como una estación de tránsito donde podrían esperar la llegada de permisos de ingreso a otros países (en su mayoría los Estados Unidos). Lo absurdo era que la misma gente que había sido perseguida por los nazis por su raza, religión o ideología, y que se habían escapado de Alemania, ahora eran identificados con su país de origen y calificados como "indeseables."


Los campos bajo el régimen de Vichy


El régimen de Vichy no consideró que la derrota de junio de 1940 fuera consecuencia de errores políticos o militares sino el resultado de una sociedad degenerada que había perdido su cultura francesa Los culpables principales eran los grupos "anti-franceses" - comunistas, judíos, masones y extranjeros. Para rectificar la situación era esencial luchar contra los síntomas de esta enfermedad, es decir, librarse de los elementos negativos y reforzar los sanos, subrayando los elementos tradicionales de trabajo, nación y familia. Los campos, por lo tanto, constituían un componente de importancia fundamental en la filosofía del nuevo régimen, ya que brindaban un lugar a donde se podría enviar a todos los elementos sociales que no podían ser reeducados y que eran la causa de todo el mal.

Diversas leyes puestas en vigor durante el verano y otoño de 1940 reforzaron la necesidad de mantener los campos. El objetivo de estas leyes consistía en retirar a los extranjeros del seno de la sociedad francesa. El 3 de septiembre de 1940 se puso en vigor la ley que legalizaba el arresto y prisión de todos los extranjeros peligrosos para la seguridad nacional y el orden público. A partir del 4 de octubre, con la publicación de la ley referente al "Status de los judíos," las autoridades locales pudieron legalmente arrestar a los judíos extranjeros e internarlos en campos especiales como "extranjeros de raza judía."[1] De este modo el régimen de Vichy continuó con la política de campos iniciada a fines de la Tercera República.

Los campos establecidos en la Zona No Ocupada fueron administrados por la Oficina de Guerra hasta noviembre de 1940, cuando los transfirieron al Ministerio del Interior. Los administradores de los campos eran franceses y nombraban a jefes de las barracas de entre los internos. Las condiciones de vida eran espantosas, sin servicios sanitarios y "el alimento que brindaban [...] era apenas suficiente para mantener a una persona con vida, en estado de hambre permanente, doloroso, quemante, pensando en comida todo el tiempo."[2] Además de la severa privación física, los prisioneros --la mayoría de los cuales eran judíos extranjeros-- también sufrían terriblemente por el hecho de haber sido traicionados por la misma sociedad en la que habían confiado.



Campos en la Zona Ocupada


    El gobierno francés se ha comprometido a enviar a campos de concentración en la Zona No Ocupada a todos los judíos nacidos en el extranjero. Hasta el momento 45.000 judíos han sido arrestados. Los judíos franceses [...] serán arrestados de manera similar en la Zona Ocupada cuando estén en funcionamiento los campos necesarios.

Así escribía Rudolph Schleier, Consul General de Alemania, en un informe a Berlín.[3] Y efectivamente, los "campos necesarios" estuvieron en funcionamiento en la Zona Ocupada a partir de 1941. Desde el comienzo fueron hechos para los judíos, ya fueran extranjeros o franceses nativos, que eran víctimas de redadas y arrestos masivos en París. El destino de la mayoría de los prisioneros era igual al de los internos de los campos de las Zonas No Ocupadas: muchos de ellos eran deportados a los campos de exterminio de Europa Oriental.

Desde el 27 de septiembre de 1940, la vida empeoró para los judíos de la Zona Ocupada: ésta fue la fecha en la que fueron definidos de acuerdo a las leyes racistas. A los judíos que habían huido al sur les prohibieron regresar, y sus propiedades fueron confiscadas. Aquellos que se quedaron tenían que tener en sus documentos un sello con la palabra "Judío.". Un decreto obligaba a todos los comerciantes judíos a entregar sus comercios a fideicomisarios, mientras que otro prohibía que los judíos fueran empleados públicos o que trabajaran en ciertas profesiones --periodismo, docencia, medicina, teatro o derecho. Más tarde se les prohibió estar fuera de sus domicilios por las noches o hacer compras, excepto entre las 3 y las 4 de la tarde (para esa hora la mayoría de los comercios ya no tenían reserva de alimentos para vender). Más aún, no se les permitía acceder a lugares públicos, tales como un cine o un teatro.[4]Además de estas leyes y medidas restrictivas, los judíos, al igual que los masones, comunistas y bolcheviques, fueron blanco de una propaganda perversa que allanó el camino para su internación en los campos..

El sentimiento de crisis entre los judíos franceses - los "israelitas" - era intenso y doloroso. La mayoría consideraba que antes que nada eran ciudadanos franceses, y sólo en segundo término judíos. Sin embargo, debido a su religión, fueron sometidos a prisión y a las mismas restricciones que los judíos extranjeros. Los judíos franceses de la Zona Ocupada fueron internados en su mayor parte en cuatro campos principales: Pithiviers, Beaune-la-Rolande, Compiègne y Drancy.



Francia Dividida dejó de existir en noviembre de 1942, cuando las fuerzas alemanas invadieron la Zona No Ocupada. Disminuyó la población de los campos en la zona no ocupada, especialmente debido a las deportaciones en masa hacia los campos del norte, y de allí a Europa Oriental.



Dra. Pnina Rosenberg, Curadora de Arte, Beit Lohamei Haghetaot


[1] Ann Grynberg. Les camps de la honte: les internes juifs des camps français 1939-1944. La Découverte, París, 1991, pp.93-94

[2] Arthur Koestler. Scum of the Earth (Escoria de la tierra). Victor Golancz, Londres, 1941, p.103

[3] Les camps de la honte p.135

[4] Por más detalles ver Michael Marrus y Robert O. Paxton. Vichy France and the Jews (Vichy, Francia, y los judíos) Basic Books, New York, 1981, pp.3-14. Las leyes alemanas y francesas aparecen en su versión oficial en Les juifs sous l'occupation: Recueil des textes officiels Français et allemands 1940-1944. Centre de Documentation Juive Contemporaine, París, 1982, pp.15-19,23-25,139,161-162